¿Qué es

Belar Usaina?


Belar Usaina ('Olor a hierba' o 'El olor de la hierba') surge
en Guadalajara gracias a la insistencia de unos cuantos
elementos que se empeñaron en aprender euskara. Tenían
a su favor que en ésta ciudad ya había dos descerebrados
que por diversos motivos y mediante los más variados
medios habían llegado a tener unos dudosos conocimientos
de ésta lengua.


Como se suele decir por aquí, "A medida del santo son las
cortinas" y como "Siempre hay un roto para un
descosido" en Noviembre de 1998 empezaron las clases,
que se desarrollan exclusivamente los domingos por la
tarde (único momento en el que todo el mundo tiene
tiempo, aunque generalmente no tenga cuerpo) de modo
que tanto el profesorado como el pupilaje se encuentra en
el peor momento imaginable para la experiencia inefable
de sumergirse en la lengua más antigua de Neuropa.



En Febrero de 1999 Belar Usaina Guadalajarako Euskaltegia
contaba con seis alumnos irreductibles, aunque también es
cierto que el cuerpo de alguno sólo aparecía cuando los
excesos del sábado anterior se lo permitían. Para colmo
de asombros, una inesperada demanda (y la reiterada
incapacidad física y mental los domingos por la tarde de
alguno) nos ha obligó a organizar DOS turnos DOS.


Tras el obligado paréntesis veraniego -para más de un@
empezó en Mayo y aún no ha acabado, tal es el talante
de éste país y luego dicen de Brasil- ha habido ciertos
cambios:

La mitad del "profesorado" se ha ido a perfeccionar su
euskara a las fuentes, de momento con escaso éxito. Según
las últimas noticias está entrenando para iniciar las
ascensiones al Amboto y al Txindoki, cimas señeras de
Euskal Herria, hitos sin los cuales el aprendizaje de la
lengua vasca no tiene fundamento ni razón de ser
según el parecer de los instructores nativos.
Evidentemente éstos instructores no han tenido muchos
alumnos alcarreños.


Según parece se ha abierto el plazo de "entusiastas
muestras de interés en el bar a las tantas y todos
bien cocidos" para empezar a aprender euskara. Éste
año tenemos pre-inscritos a más de media docena
sin contar a los irreductibles que, aunque
menguados en número, están cada día que pasa más locos.
Como debe ser.
Nos hemos quedado sin local gracias a una de las
pocas cosas que funcionan estupendamente en
Guadalajara, la especulación inmobiliaria. Dejamos
la manzana más colorista de la ciudad -un bar
regentado por polacos, una mezquita, una iglesia
evangélica y hasta hace poco un euskaltegi, un
taller de serigrafía y otro de alfarería y
variadas artesanías- y comenzamos la búsqueda de
un buen lugar donde asentar nuestros reales.
Vuelven los rumores sobre un supuesto Centro
Social Alquilado que lleva montándose 20
años. Volveremos a dar las clases en el
cuarto de estar de algún incauto, permanezcan
atent@s aquell@s que tengan salón.

...eta Guadalajaran, ahal denean.


Seguimos igual de orgullos@s.