AD PORTAS " DEL SIGLO XXI

Hoy, después de casi tres lustros, vuelve a la luz pública CUADERNOS DE SOCIOLOGIA, órgano de divulgación de la Facultad de Sociología de la Universidad Santo Tomás, que quiere consignar para el presente y la posteridad la memoria escrita de los desvelos investigativos que se dan en el seno de esta renaciente y remozada Facultad de Sociología a nivel de pregrado, pero, sobre todo, socializar los resultados de los procesos de investigación que se dan a nivel de la especialización en Sociología Política y de la Administración Gubernamental y de la Maestría en Planeación Socioeconómica.

"De cara al siglo XXI", así titulaba el editorial del No. 31, invitando a los sociólogos a redefinir su papel ante los retos y problemas de todo orden que, por esas calendas, se alcazaba a avizorar ante el advenimiento de una nueva era. "Ad portas del siglo XXI" es el título que encabeza el presente número de CUADERNOS DE SOCIOLOGIA. Ciertamente ya estamos en el umbral de un nuevo siglo y de un nuevo milenio. Frente al horizonte cada vez más próximo del siglo XXI y del tercer milenio es preciso hacer un par de consideraciones previas. Hemos entrado en una etapa de la historia que se caracteriza esencialmente, entre otras cosas, por la mutación y una mutación acelerada. Todo cambia a ritmo vertiginoso. La propia estructura de la sociedad cambia, así como sus formas de organización, estructuras, necesidades y exigencias, la actividad económica y laboral. Surgen nuevas necesidades y aspiraciones, y hasta una nueva forma de pensar y de vivir. Están cambiando también las costumbres, las conductas, los modos de vida, las relaciones entre individuos, grupos y sexos. La revolución de la información y de las tecnologías de la comunicación constituye un poderoso factor de aceleración de la mutación.

La problemática mundial y los problemas que viven las comunidades locales, que constituyen verdaderos desafíos para la humanidad y retos para todo aquel que se atreva a pensar y quiera aportar su granito de arena a la solución de los mismos, podríamos resumirlos así: el crecimiento de la población, más acelerado en el llamado Tercer Mundo; la urbanización desenfrenada que llevará pronto a que el 80% de la población viva en las grandes ciudades; la decadencia generalizada de la economía y por lo mismo el crecimiento increíble del número de seres humanos viviendo en el límite de la pobreza absoluta; la degradación general del medio ambiente y el progresivo deterioro de la biosfera y de la capa protectora de ozono; la escandalosa disparidad de riquezas y de oportunidades; la violencia, la intolerancia y la discriminación; las migraciones de pueblos que a veces parecen éxodos; la expansión del tráfico y consumo de drogas y el desarrollo de enfermedades infecciosas; la virulencia del racismo, la xenofobia y los fundamentalismos religiosos; el debilitamiento de la autoridad y la recurrencia de fenómenos de ingobernabilidad; el predominio de mensajes violentos en los medios de comunicación y difusión de contravalores que desvirtúan los paradigmas que tratan de imponer los sistemas educativos, etc, etc. Todas estas manifestaciones y otras más desgarran el tejido de las sociedades.

La sociología, como disciplina que se interesa por comprender, analizar, explicar y aportar principios de solución a la problemática social que puede estar viviendo la sociedad, a nivel micro o macro, debe tener siempre en su labor investigativa una doble mirada, como el dios Jano : una que mira hacia el pasado, donde hunden sus raíces y otra que mira con obsesión profética hacia el futuro y un futuro deseable. Sartre ya nos había señalado que el hombre es como un vuelo que se escapa del presente al futuro. Este presente deleznable y ese futuro deseable no se logran comprender ni construir sin un estudio y análisis del pasado. Así, en el terreno social se da una intensa búsqueda de constantes que intenten comprender y explicar el presente y las evoluciones del futuro. Se buscan, entonces, las leyes o movimientos contínuos, lineales o cíclicos, tanto en materia social como económica, que expliquen el presente y el futuro.

Ciertamente, el presente de la actividad humana y la problemática social que suscita dicha actividad tienen una orientación bipolar: el pasado y el futuro. En cada uno de nosotros está, en proporciones variables, el hombre de ayer; incluso es el hombre de ayer quien, por la fuerza de las cosas, predomina en nosotros y en nuestro inconsciente personal o colectivo, pues el presente es muy poca cosa en comparación con el largo pasado durante el cual nos hemos formado y cuyo resultado somos. Si queremos, de verdad, comprender la realidad del presente esa mirada retrospectiva se hace indispensable. El pasado es el lugar de los hechos sobre los que no se puede hacer nada, sino simplemente conocerlos y constatarlos y procurar analizar en qué sentido afectan el presente. Por otra parte, el ser humano tiene la tendencia a mitificar e idealizar el pasado. Por eso hablamos del paraíso perdido y de la edad de oro ya sea de la literatura, de la música o del futbol, y de que todo tiempo pasado fue mejor. Ante la cruda y compleja realidad que vivimos, espontáneamente el espíritu humano mitifica y tiene nostalgia de ese pasado que, a su juicio, le parece mejor.

No obstante, esa mirada retrospectiva, en busca de las raíces de los problemas que las sociedades viven, parece insuficiente. Hay que tener, además, una mirada prospectiva, soñar e imaginar nuevos modelos de sociedad que estimulen en nosotros un "hombre nuevo" con una actitud mental nueva. Soñar no cuesta nada, pero no soñar cuesta mucho. "Sólo las épocas críticas inventan utopías" ha escrito Octavio paz, y agrega "las utopías son los sueños de la razón". Aquí es donde adquieren especial relevancia los estudios prospectivos, entendidos como sistemas coherentes de prever y construir un futuro deseable. El futuro no se adivina sino se construye; es como una página en blanco que nos queda por escribir. La prospectiva no predice nada pero, gracias a estudios interdisciplinarios sistemáticos y rigurosos, puede dar al menos una idea de las consecuencias de nuestros actos de hoy, reflejados en escenarios alternativos de futuro. La prospectiva tendrá como primera misión identificar el abanico de futuros posibles pero, sobre todo, deseables.

Los trabajos que aparecen en el presente número sobre "Planeación en justicia, eficiencia y desarrollo" de Argemiro Unibio Avila, "Política y gestión ambiental en Santafé de Bogotá" de Antonio José López López, "Sistema de Educación Superior y descomposición política en Colombia" de Francisco Antonio Arias Murillo, "Educación y descomposición social" de Susana Becerra Melo, están escritos en este marco prospectivista. La previsión es una tarea importante de la investigación, que debe adelantarse a las necesidades y exigencias futuras y no limitarse a adaptarse a las presentes. Eso no quiere decir que no se trate de trabajos de investigación contextualizados, aplicados a realidades concretas.

La Facultad de Sociología siente que el principal desafío que tiene, ahora que estamos en el umbral del siglo XXI, consiste en contribuir a llevar a cabo una investigación básica y una investigación aplicada, una investigación prospectivista, interdisciplinar y transdisciplinar, de suerte que se pueda aportar alguna respuesta a los problemas de desarrollo del país o de las regiones y así contribuir a construir un desarrollo humano sostenible y a la difusión de ideas de paz, democracia y protección del medio ambiente.

P. Faustino Corchuelo Alfaro, OP

E-mail: faustoc@cable.net.co


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