LIBERTAD IGUAL RESPONSABILIDAD

La libertad aparece como la cualidad fundamental del ser humano, encargado y responsable de la realización de su propio destino es, entre todos los atributos del hombre, aquel al cual tiene menos derecho a renunciar, puesto que esto significaría descender a la jerarquía del simple animal irracional.

Pero la noción de libertad ofrece ciertos equívocos y falsificaciones: no debe confundirse con la arbitrariedad o el capricho, porque tarde o temprano degenera en libertinaje; como tampoco quiere decir derecho a disponer de si mismo y de los demás a su antojo, ni gozar de una independencia absoluta, porque en dicho caso se tendría derecho al suicidio y a conculcar la vida y los bienes ajenos. Los estragos que mal uso de la libertad ha hecho son demasiado evidentes.

Cierto que estamos condicionados por el pasado y por el presente y por una serie de factores que van desde lo biológico a lo cultural, lo que no pocas veces nos hace ver la libertad como una pura ilusión. Las condiciones climáticas y ambientales, el peso de la herencia familiar y racial, ese mundo desconocido que dormita en el subconsciente, el imperio de los instintos y la tiranía del pecado, la autoridad demasiado aplastante, la manipulación de las conciencias por técnica de propagandas y publicidad agresivas que llegan a paralizar las facultades de reflexión y juicios personales, la misma situación económica y tantas otras cosas hace decir a expertos psiquiatras y moralistas que no todos los hombres son absolutamente responsables de todos sus actos y que cada uno merece juicios atenuantes.

Pero precisamente, la libertad es voluntad de ejercer un control responsable sobre los elementos que normalmente nos dominan y nos impiden ascender para llegar a ser mas.

Los caminos de la libertad no son como se los imagina el yo egoísta y egocéntrico, los de una exaltación exagerada de la autonomía, sino los de un depender, descender y darse uno mismo a los demás. Se podría decir que el concepto contrario a la esclavitud no es el de independencia total sino capacidad de responder por si mismo y de si mismo.

Solo un ser dueño, al menos parcialmente, de sus deseos y de sus actos, puede ser considerado como responsable. El grado de su libertad será estrictamente proporcional al grado de su responsabilidad. Por eso, con frecuencia encontramos hombres que no quieren ser libres y que remiten a los otros el grado de peso de sus decisiones. Los Espíritus pusilánimes sienten mas o menos confusamente que la verdadera libertad les impediría continuar en el inconformismo y la apatía, en la seguridad y la responsabilidad, les obligaría a salir de sí mismos para lanzarse a la aventura de la vida expuesta a un continuo riesgo.

Evidentemente, hacer y ser hombres libres es una empresa difícil. Y libre, en efecto, es quien es dueño de sí mismo y causa de su realización. Esto se paga a gran precio, y la libertad cuesta caro. No obstante, a ella debemos que nuestra existencia valga la pena ser vivida.

FAUSTINO CORCHUELO O.P.

E-mail: faustoc@cable.net.co


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