IN DULCEDINE SOCIETATIS QUAERERE VERITATEM.

Yves CONGAR

I. ALBERTO Y SUS ’SOCII’

Alberto se refiere frecuentemente a sus ’socii’ o a sus hermanos. Unos y otros -probablemente los mismos- desempeñaron un papel en la composición de sus obras, sobre todo de sus escritos ’in scientia naturali’. Resulta extremadamente difícil señalar con precisión y certeza la fecha de los libros de Alberto. En el De mineralibus, que debe ser de la época de su enseñanza en Colonia, Alberto cita un hecho que le transmitió uno de sus ’socii’, al cual califica como ’curiosus experimentator’: este hermano había visto en manos del emperador Federico II un curioso imán que no atraía al hierro, sino a una piedra...Más adelante, en el mismo tratado, Alberto trae a colación un recuerdo de su actividad en París (1240-1248): al introducir una piedra de topacio en agua hirviendo cesa la ebullición: "et hoc fecit Parisiis unus de sociis nostris".( De mineralibus, lib. Il, ir. 2, c. Il, et lib. Il, ir. 2, c. 18 (Ed. Par. V, 40 y 46).) Alberto debía ser entonces bachiller, pues dice más adelante en el mismo tratado: "mucho tiempo después de esto, en París, formando yo parte del colegio de los maestros". (Ibid. tr. 3, c. l (Ed. Par. V, 49).)

Existía, pues, en Saint-Jacques una comunidad de investigación entre compañeros de estudio. Al comenzar su comentario de los Físicos, en Colonia, Alberto dice que emprende este trabajo porque sus hermanos se lo habían pedido desde hacía varios años:

Nuestra intención en la ciencia natural es complacer en lo posible a los Frailes de nuestra Orden, que desde hace ya muchos años nos vienen pidiendo que compusiéramos para su uso un libro sobre los Físicos, de manera que en él tuviesen bien expuesta la ciencia natural y con él pudiesen comprender adecuadamente los libros de Aristóteles. Y aunque no nos creamos enteramente preparados para la tarea, sin embargo, no pudiendo desoir los ruegos de los hermanos y vencidos por la insistencia de algunos, aceptamos finalmente la empresa que tantas veces habíamos rehusado, disponiéndonos a emprenderla, en primer lugar, para alabanza de Dios omnipotente, que es fuente de la sabiduría, sembrador que cuida y gobierna la naturaleza; y 6nalmente, para utilidad de los frailes y de todos los que lean el libro con el deseo de alcanzar el conocimiento de la ciencia natura1. (Phya, lib. I, tr. 1, c. l (Ed. Par. V, 49).)

Al parecer Alberto se vio continuamente urgido por las peticiones insistentes de los que él llama sus hermanos o sus ’socii’. Al final del De causis et processu universitatis, obra en la que creía haber encontrado ideas de Aristóteles, pero también de Avicena, Algazel y Alfarabí, Alberto, preocupado por su propia ortodoxia, escribe:

Cada quien escoja lo que más le agrade; pues las cosas que aquí se han dicho todas han sido probadas con las razones de los peripatéticos, y no inducidas por nuestras propias aseveraciones, sino que, con las peticiones tan insistentes de los compañeros para que explicásemos a Aristóteles, más que solicitadas nos fueron arrancadas por fuerza. (De cauasis et processu universitatis, lib. Il, tr. 5, c. 24 (Ed. Par. X, 619). Fecha: Alberto no conoce entonces sino XI libros de los Metafísicos (cf. 613 y 619); pero, ¿de que fecha es la traducción de los libros XII-XIII y el conocimiento que Alberto tuvo de éstos? Según R. KAISER, Versuch einer Datierung der Schrift Albert d. Gr. "De causis et processu univ.’ Archiv f. Gesch. d. Philos. 45 (1963) 125-136, este escrito seria posterior a 1265. La Summa Theologiae, de la cual aún se discute si es íntegramente de Alberto, comienza enunciando la idea como de un texto solicitado indiscretamente: I pars, tr. 1, prol. (Ed. Par. XXX, 7; cf. también XXXIII, 402: "pro fratribus legentibus et disputantibus qui non semper habent, copiam originalium").

La edad media difundió con éxito un resumen de la obra de Alberto en el campo de la ciencia natural, dando el título de Philosophia Pauperum al Compendium de negotio naturali. Este compendio se hizo,"commune bonum intuens", para utilidad de los estudiantes pobres. Pero, ¿es obra del mismo Alberto? Pudo haber sido a la vez suya y de sus compañeros. Mas, quienquiera que hubiera sido el redactor del compendio, ¿serán del propio Alberto las dos notas que se encuentran antes de la última página? En la primera, cuyo conocimiento agradecemos al Prof. B. Geyer, leemos esta declaración contra los "ponentes gradus in formis" : "Hemos demostrado muchas veces que, quienes sostienen esto, destruyen la fe cristiana. Y si lo dudan, exijan de nuestros compañeros o a nosotros los argumentos que sobre eso hemos propuesto, y refútenlos". ¿Fue Alberto quien escribió esto? Él nunca habló de los ’gradus formarum’ nj escribió jamás que sostener eso iría contra la fe cristiana... (Alberto llegó a admitir, junto con la unicidad del alma, una cierta pluralidad de formas: R. ZAVALLONI, Richord de Mediavilla et la controverse sur la pluralité de formes. Louvain,1951, 409- 4 l l.) La segunda adición explica que, cuando el autor pensaba concluir su compendio, "sucedió que vino uno de mis compañeros predilectos y yio el trabajo en proceso", impidiendo que el autor lo terminase antes de responder a sus preguntas. (Publicado por F. PELSTER, Das Compendium de negotio naturali (Summa naturalium), ein echtes Werk Alberto des Groossen. Philoa. Jahrb. 45 (1932) 316-324.) Sean o no de Alberto, estos pasajes dejan bien entrever la camaradería y familiaridad entre un maestro y sus "socii".

Alberto escribió el De anima cuando era Provincial de Sajonia, entre 1254 y 1257. Allí trata del alma de los vegetales y de los animales, y refiere la opinión de algunos de sus ’socii’, los cuales suponían que esta alma se producía por transmisión, al pasar con el semen algo de alma del generador. ("La tercera opinión es de algunos de nuestros compañeros, quienes dicen que las almas de los vegetales y de los animales brutos proceden por transmisión. Dicen ellos que, cuando el semen se separa del cuerpo o de una parte de éste, también del alma se desprende una parte de ella, y de esta parte separada del alma se engendra y desarrolla el alma del engendrado" (lib. III, tr. Il, c. l; Ed. Par. V, 329).) En el libro III del mismo tratado, Alberto critica las falsas ideas sobre la unión del alma y el cuerpo, que sostenían los griegos, los árabes y algunos latinos, y llama solamente la atención de sus ’socii’ para que consideren seriamente esta cuestión:

Ruego, y repetiré mi súplica una y otra vez a nuestros compañeros, que presten atención diligente a las dudas que aquí se proponen: si encuentran la solución perfecta, den gracias incesantes al Dios inmortal. Si no diesen con la solución, al menos les aprovechará saber dudar acerca de cosas admirables, elevadas, muy dignas de atención y de gran utilidad para la ciencia divina. (Lib. III, tr. 2, c. l, ibid.)

Más adelante, al tratar de la individuación del alrna, Alberto resume la posición de Avicena: el alma tendría su principio de individuación propio; como este principio no puede ser sino materia, en el alma este principio sería una materia incorpórea, "y esto aceptan varios de nuestros compañeros. Pero nosotros, no queriendo contradecirlos en nada, consideremos probable lo que más arriba hemos dicho".( Lib. III, tr. 3, c. 14, 393.) Los primeros libros del De anirnalibus son de 1258. Alberto re6ere allí un hecho curioso que sucedió en Colonia "estando nosotros presentes con muchos de nuestros compañeros": una niña de escasos tres años, en cuanto su madre la dejaba suelta, corría a los rincones del salón buscando arañas por las paredes y se las comía, lo mismo pequeñas que grandes: y le aprovechaba este alimento con el que se deleitaba... (De animalibus, lib. VII, tr. 2, c. S, n. 135; ed. H. Stadler (Beitr. z. Gesch. d. Phil. des MA, 15, Münster 1916, 554).) Alberto tenía gusto por recopilar hechos de toda clase con sus ’socii’: los hermanos que participaban en su investigación y en su misma increíble curiosidad...

Los Physicorum libri VIII fueron escritos probablemente después de 1260. ¿A quién se referirá Alberto cuando escribe: "En cambio, algunos de los modernos de entre nuestros compañeros también niegan el acaso y la fortuna"? (Phys , lib. Il, tr. 2, c. 10 (Ed. Par. III, 138).) Cada cosa tiene su causa normal. Esto no lo niega Alberto: "Y lo que objetan nuestros compañeros, que no hay nada a cuyo surgimiento no preceda una causa proporcionada, es verdad". (Ibid. c. 10, 138.) Poco tiempo después, Alberto emprende el comentario de lo gue conocía de la Metafísica. Y hace referencia a "la carta que dirigimos a nuestros compañeros sobre la naturaleza del alma y su contemplación", (Metaph., lib. I, tr. 1, c. 5 (Ed. Par. VI, 10). Más adelante (tr. 5, c. 15, ll3), Alberto hace referencia al mismo tratado con este título: "De natura intellectualis animae et contemplationis".) tratado que se sitúa entre 1256 y 1262.

El comentario literal de la Política de Aristóteles debe situarse hacia 1265. Alberto lo concluye así: "Emprendí la exposición de este libro, junto con otros de física y moral, para utilidad de los estudiantes". (Physica, lib. VIIl, concl (Ed. Par. III, 803).) Hay que notar, y el hecho es curioso, que las menciones de sus ’socii’ se encuentran en los escritos de Alberto sobre Aristóteles y la ’scientia naturalia’. Tal vez esto pueda explicarse por lo siguiente: este estudio había sido programado dentro de la Orden de Predicadores para uso rigurosamente interno. Al tratar, pues, sobre estos temas especialmente se comprende que los frailes pudieran trabajar en común, intercambiar puntos de vista. Llama también la atención la insistencia con que Alberto se cuida de expresar su propio pensamiento, sus posiciones personales.( F. VAN STEEMBERGHEN, La Philosophie au Xllle siéce. Louvain-Paris.1966, 193, cita en este sentido las palabras finales de Metaph. (Ed. Par. VI, 751-752) y de Pckt. (Ed. Par. VIII, 803).)

Hay ciertamente excepciones. Le gusta afirmar y justificar su ortodoxia. La indicación de que se le ha rogado largo tiempo, y con insistencia, podía también contribuir a la justificación de haber emprendido una obra tan profana y de continuarla. El P. Mandonnet propuso hace tiempo una interpretación de las referencias de Alberto a sus ’socii’. (P. MANDONNET, Albert le Grand et la "Philosophia pauperum". Rev. Néoscolast. de Philos.36 (1934) 230-262. De estas páginas hemos tomado muchos de nuestros testimonios.) Se apoya en la idea, que considera él evidente, de que esta designación supone una igualdad. Por tanto se trata sin duda de estudiantes dominicos compañeros de Alberto cuando era bachiller. Un estudiante no es igual a su maestro. De aquí que todos los tratados en los que Alberto habla de sus ´socii’ sean de la época de su estancia en París, anteriores a su magisterio en teología: o sea, que fueron escritos durante los años 1240-1244. Lo que Roger Bacon dice de Alberto corrobora esta conclusión. Pero esta construcción no se sostiene, por estas dos razones entre otras: 1o.) Las obras a que nos referimos se sitúan después de 1248, fecha en que Alberto deja París para ir a Colonia. Todos los estudios sobre la cronología de los escritos de Alberto son formales a este propósito, 2o.) El término ’socius’ no tiene ese sentido riguroso que le atribuye el P. Mandonnet. Es lo que vamos a ver ahora.

II. "SOCIUS" EN EL MUNDO ESCOLAR DE LA EDAD MEDIA

’Socius’ signiflca compañero, cualquier persona con la que uno tiene vínculos o con la cual hace ’sociedad’ por el motivo que sea. Puede ser sencillamente un compañero de camino. (Así Huguccio de Pisa, hacia 1189: "Llama también socios a los compañeros de viaje o de oficio

o los que están unidos por el vínculo de alguna sociedad o por amistad y, en general, a todos los vinculados por el derecho humano de la sociedad": Summa, ad c. 7 D. I, cii. por S. MOCHI ONORY, Fonti canonistiche dell ’ idea moderna dello Stato. Milano 1951, 170a. Y cf. P. MICHAUD- QUANTIN, Universitas Expressions du mouvement comrnunautaire dans le moyen age latin. Paris 1970, 64 a. ("societas"); sobre el sentido escolar, 66, n. 45.) Al surgir las escuelas urbanas, la palabra adquiere un sentido más específico: designa a aquellos con quienes uno estudia, los compañeros de formación, y también los estudiantes que siguen a un maestro. Hacia 1120, Abelardo escribe en una de sus obras de lógica: "para satisfacer los ruegos de nuestros compañeros, emprendimos la tarea de escribir esta lógica". (Edición B. GEYER, Peter Abelards Philosophische Schriften Il: Die Logica "Nostrorum petitioni

sociorum" (Beitr. z. Gcsch. d. Phil. d. MA, XXI. Müneter 1919, 505). En nota l Geyer confronta Abelardo, Teología, prol.: "scholarium nostrorum petitioni, prout possumus, satisfacientes" (PL 178, 979 A). "Scholarium"’ se refiere a un principiante; "socius"’ a un estudiante más avanzado.) Diez años después encontramos palabras análogas en el chartrense Guillermo de Conches. (Prólogo del segundo libro de su Philosophia: "Si bien, ocupado en los afanes de la enseñaza y

demás ejercicios escolares, apenas tengo un poco de tiempo libre, y esto poquito acostumbrara dedicarlo gustoso a la reflexión o recreación del espíritu, sin embargo, accediendo a vuestra petición, compañeros, apliqué ahora el espíritu a la tarea de escribir con brevedad una suma de filosofía":C. OTTAVIANO, Un brano inedito della "Philosophia" de Guglielmo di Conches, Napoli. 1935, 36.) Había ciertamente ambientes de estudio en los que se trabajaba conjuntamente, se investigaba y se discutía. Raúl de Floy (Flaviacensis), que aparece hacia ll57, nos dice: "Teniendo a veces pláticas entre compañeros acerca de las disputas de los judíos...". (Expositio super Leviticum: Me Toulouse, Bibliot. Muaic. 32, Histoire littéraire de la France, XII, 480-484.)

Juan de Salisbury ($1180) habla de sus estudios en París, por los años de ll35 y siguientes, bajo la dirección de Abelardo, de Roberto de Melun, y después en Chartres con Guillermo de Conches, Ricardo, y de nuevo en París con Adán de Petit Pont. Fue entonces cuando se vio obligado a emprender la enseñanza movido por "rei familiaris angustia, sociorum petitio, et consilium amicorum". (Metologicon II, 10, éd. C. C. I. Webb. Oxford 1929, 82 (PL 199, 868 D).) El mismo Juan de Salisbury dice en otra parte, y lo repite dos veces, que "es un mal compañero el que entorpece una tarea común", o el que con su palabrería y sus respuestas alambicadas, no deja a su colega explicarse.( Lib. III, c. 10, Webb 155 y 158 (PL 911 A y 912 CD).) Esta calidad de ’socius’ en el mundo escolar guarda relación con el trabajo en común y la colaboración. Llama la atención también la frecuencia con que el tema de la ’petitio’, súplica insistente, se halla relacionado con los ’socii’. Pedro Comestor, hacia 1173, en la introducción de su Historia scholastica, escribe: "La causa de haber emprendido esta labor fue la petición insistente de los compañeros". (Prologus epistolarius, PL 198, 1053.) Los estudiantes, con quienes se ejercía la enseñanza, obligaban a producir instrumentos de conocimiento. El maestro se sentía con cierta obligación de responder a la demanda. Sicard de Cremona redacta su Summa hacia 1180, "aunque escaso de ciencia, deseoso y con ánimo ferviente de ser útil a los compañeros".( Citado según Schulte por S. MOCHI ONORY, Op. cit. (n. 17)¡105 n.)

Vemos pues claramente que los ’socii’ son estudiantes. Pueden ser compañeros de estudio, y puede escribírseles como a antiguos camaradas de facultad; ( Así es como escribe Pedro de Blois, hacia 1160, "a su queridísimo compañero" (Epist. 26, PL 207, 91; DENIFLE, Chartularium Univ. Paris. t. I. Paris 1889, 32) ¡ hacia ll75, "al queridísimo compañero y amigo, el maestro Ernaldo" (Ep. 71, col. 219; DENIFLE,33); "al dilecto compañero y amigo R." (Ep. 19, col. 69; DENIFLE, 35). Godofredo de Vinsauf, hacia 1210, se quejaba de un tal Roberto, antiguo camarada de estudios que se habla convertido en su competidor y adversario, "compañero en Paris, allí mismo se mostró como adversario" (E. FARAL, Les arts poétiques det du XlIIe siecle..."Paris 1923, 17). pueden ser también discípulos y pueden ser maestros. A principios del siglo XIII, ’socius’ es un término clásico de la vida escolar y universitaria.( Para el caso de Bolonia, cf. H. DENIFLE, Die Entstehung der Universitäten des Mittelalters bis 1400, t. I. Berlin 1885, 152, n. 372, donde D. dice que puede aplicarse a los ’doctores’. H. RASHDALL da numerosos ejemplos: The Universities of Europe in the Middle Ages. A new Edition by F. M. Powicke and A. M. Emden. Oxford 1936, voL I, 193, 227, 500, 509; voL III, 206 nota 2 (equivalencia con ’fellow’ y el sentido de ’scholarie’), 405 (el ’socius’ de esstudiantes nobles o ricos, algo así como sirviente).) Los estatutos que Roberto de Sorbon estableció en 1274 para la casa que haría célebre su nombre, reglamentan con bastante rigor la convivencia de los ’socii’ y la posibilidad de comer juntos en las habitaciones.( En H. DENIFLE & E. CHATELAIN, Chartularium Univ. Paris t. I. 1889, 505 s. Ya Roberto de Courson, en los estatutos que da a la Universidad en agoeto de 1215, reglamentaba estrictamente los ’convivia’; "pueden, sin embargo, invitar a algunos familiares o compañeros, pero pocos" (ibid., 79).) Se trata, pues, de estudiantes que viven juntos.

Así llegamos a la época de San Alberto, SantoTomás y San Buenaventura. Éste dice que redactó su Breviloquium, en 1256, "a petición de loa compañeros": (Prologues pfo. 6: Opera, ed. Quaracchi, V, 208 b.) ¡Siempre la respuesta a una petición de éstos! Vemos también, por lo que sabemos de la redacción y edición de sus famosas Collationes in Hexaemeron(1273), cómo un maestro como él tenía ’socii’ que fungían como secretarios. (Las Collationes in Hexaemeron son una ’reportatio’, como el comentario de Sto. Tomás sobre S. Juan (cf. n. sig.). El ’reportador’ se disculpa así de entregar un texto incompleto: "Esto que anoté acerca de las cuatro visiones está tal cual pude pasarlo al cuaderno de labios del que hablaba. Había otros dos compañeros que anotaban junto conmigo, pero sus notas, debido a las muchas confusiones y a lo ilegible de lo escrito, no fueron útiles para nadie, salvo para ellos mismos acaso..." (ed. F. Delorme, Qusracchi 1934, 275). San Buenaventura tenía, pues tres ’socii’ secretarios, que ’taquigrafiaban’ su discurso.) El hecho nos es mejor conocido para el caso de SantoTomás de Aquino. Habiendo obtenido su ’licentia docendi’ (1256), o quizá ya antes, siendo bachiller sentenciario, Tomás dedica su De ente et essentia "ad fratres socios" (Catálogo "oficial" de sus escritos).

Después de su muerte, el que fue su ’socius’ preferido, Reginaldo de Piperno, dice que recogió, como una ’reportatio’, el bellísimo comentario de Tomás sobre San Juan "por las súplicas de algunos compañeros...".( Cf. P. MANDONNET, Des Ecrits authentiques de S. Thomas d’ Aquin. 2 ed. Fribourg 1910, 39, n. 1. Desde entonces se ha señalado siempre la presencia de esta notas de Reginaldo en los manuscritos de Oxford y del Vaticano.) ¡Siempre la misma petición! Pero, en vida y para la redacción de sus obras, Tomás contó con ’socii’ secretarios: hasta cinco a la vez, como lo ha demostrado el P. Antoine Dondaine.( A. DONDAINE, Secrétaires de S. Thomas. Roma, 2 vol, 1958 (el segundo vol.- 40 láminas). Y cf. H. D. SAFFREY, S. Thomas et ses secrertaires. A propos du livre du R. P. A. Dondaine: Rev. des Sciences phil. théol. 41 (1957) 49-74. El P. Saffrey añade precisiones interesantes sobre el carácter oficial, el estatuto y el trabajo de los ’socii’ que, en el caso de los Predicadores, se asignaban como ayudantes o secretarios a maestros como Tomás.) Podríamos aún proseguir esta pequeña encuesta. Pero ello sobrepasaría el objetivo que perseguimos aquí. Añadiremos sencillamente algunas fichas en nota.( Bartolome de Pisa (hacia 1347) redactó un De dictionibus proferendis a propósito dcl cual dice: "Queriendo contribuir a la formación de los compañeros en la elocuencia para los discursos, voy a poner mi mejor esfuerzo en la compilación de este breve tratado" (Archivum Latinitatis Medii Aevi 12 [1937] 10). Tomás de Estrasburgo, Erm. de S. Agustín, nos dejó una referencia detallada de los custro ’principia’ que fueron sustentados en Paris en 1345. Diecute ahí con Pedro de Croso a quien llama "socius et collega", pero también "socius et magister": porque si bien fueron bachilleres sentenciarios al mismo tiempo, Pedro de Croso había sido antes maestro en artes: textos en J. KÜRZINGER, Alphonsus Vargas Toletanus u. seine theologische Einleiitungslehre. Ein Beitrag zur Gesch. d. Scholastik in 14. Jahr., Beitr. z. Geach. d. Ph. u. Th. d. MA XXII/5-6. Münster 1930, 92 ss. -GABRIEL BIEL, Colectarium, Prologus: "y no es que yo me proponga como maestro en esta prática escolástica, sino que, compañero de camino en la enseñanza con otros caminantes, también yo me echo a andar junto con ellos".)Nuestro resultado es claro: hay una acepción universitaria o escolar de los términos ’socius’, "socii". Se trata de estudiantes que se asocian libremente y viven en el mismo colegio, o siguen los cursos de un mismo maestro, o que son sencillamente sus seguidores y, frecuentemente, le piden con insistencia que redacte para ellos un tratado. Todos trabajan juntos. Esto nos lleva a recoger y proponer algunos ejemplos de colaboración, a la cual debemos varias de las grandes obras del siglo XIII.

III. TRABAJO EN ’EQUIPO’ EN EL SIGLO XIII

"Equipo": la palabra viene de ’esquife’, un barco (cf. en alemán ’Schiff’, en inglés ’ship’, en francés ’esquif’). Un equipo asegura solidariamente la ejecución de una obra común. En el siglo XIII se trabajaba mucho en equipo, sobre todo en las dos grandes Órdenes mendicantes (Dominicos y Franciscanos) que dieron lustre a ese siglo con los más grandes nombres y las más grandes obras. ¿No es esto normal? Al participar en la primera fase de la disputa entre Seculares y Mendicantes con su Contra impugnantes (1257), Santo Tomás define y justifica allí el estatuto de una ’societas’ de religiosos dedicados a la investigación, la enseñanza y la defensa de la doctrina: "sobre todo en la adquisición de la ciencia resulta generalmente provechosa la sociedad de muchos que estudian, puesto que a veces uno ignora lo que otro encuentra, o que se le aparece". Después de haber citado el texto de S. Isidoro, reproducido por Graciano, sobre la imposibilidad de reunirse que tuvieron los obispos antes del Concilio de Nicea, lo cual había propiciado la difusión de las herejías, Tomás añade: "Es evidente que quienes prohíben que los doctores de la fe se reúnan en una sociedad, propician la división en peligro de la fe". Podemos ver en esto la conciencia que tenían los Predicadores del servicio que garantizaban para la Iglesia constituyéndose en ’societas’ de estudio y enseñanza. Una ’societas’ (¡los ’socii’!) no es más que la "reunión de hombres para hacer algo concreto en común (...) pero la ’societas’ de estudio se ordena al acto de la enseñanza y del aprendizaje".( Contra impugnantes, c. 3 (Ed. Leoa., XLI. Roma 1970).)

Sin llegar a idealizar indebidamente la realidad, los ’Studia generalia’ de los Predicadores y los grandes conventos de los Menores fueron eso. Evoquemos sólo algunos hechos. Así fue como los Franciscanos, entre 1240 y 1256, hicieron la compilación de la Summa fratris Alexandri, que es fruto del trabajo del propio Alejandro de Hales (Agosto 1245), de Juan de la Rochelle y de uno a varios más que nos son desconocidos. La confección de la Concordancia de la Biblia fue realizada, de 1230 a 1235, en Saint-Jacques de París, por un equipo de frailes dirigido por Hugo de San Caro. (El artículo de E. MANGENOT, Dict. ThéoL Cath.,VII, 1922, col. 227-239, contiene muchos detalles sobre la obra exegética de Hugo. Sobre la (las) Concordancia(s), cf. R. H. ROUSE & M. A. ROUSE, The Verbal concordance to the scriptures. Archivum Fratr. Praedic. 44 (1974) 5-30. De aquí tomamos las dos referencias de la nota siguien4e.) El primero que la atribuye al futuro cardenal, Bartolomé de Luca, dice: "compiló con sus hermanos las primeras concordancias de la Biblia".( Historie Eccles. nova, Lib. XXII, c. 2.- El manuscrito de Troyes, Bibl. munic., dice: "Comienzan los capítulos... de las concordancias del antiguo y del nuevo testamento, que fueron compiladas por los frailes predicadores pera utilidad de muchos".)

En Saint-Jacques se hicieron otras dos concordancias en el siglo XIII, una hacia 1252, por un grupo de frailes ingleses, y la otra por los años 80. En cuanto al Correctorio del texto de la Vulgata, Hugo lo hizo poco después (1244-1263), sin duda con la ayuda de sus hermanos. Alberto Magno utilizó estos trabajos de Hugo, así como sus postillae. (I. M. VOSTÉ, S. Albertus Magnus.. In Novum Testamentum. Roma 1932, 18-19 y 22, IL In Vetus Testamentum. Roma 1932-1933, 11-13.)

La obra de Vicente de Beauvais es otro ejemplo de trabajo en equipo. Fue realizado también en Saint-Jacques. El rey Luis IX y la reina pidieron a Vicente que les proporcionara "una obra general sobre el estatuto del príncipe y de toda la corte o familia real, así como de la administración de los asuntos públicos y de todo el gobierno del reino", con fundamento no sólo en la Escritura sino también en los doctores católicos, los 6lósofos, los poetas... El soberano consiguió también que el Maestro general Humberto (1254-1263) apoyase su petición. Era un trabajo ingente. Vicente reunió para esto un grupo de frailes: "yo y otros hermanos", dice en el prólogo del De morali principis inatitutione (1260-l263). (Se trata del libro I del proyecto completo. Vicente había compuesto en 1250-1252 el libro IV, De eruditione fliorum regalium. Sobre el conjunt, cf. W. BERGES, Die Fürstenspiegel des hohen und epäten Mittelalters (Schriften d. MGH, 2. Stutgart 1935, reimpr. 1952, 303-313).) En otra parte, Vicente declara los límites de su información personal y la contribución que hicieron sus hermanos:

Temo que esta obra despierte la animadversión de algunos lectores, por haber yo introducido en diversos capítulos algunas florecillas de Aristóteles, principalmente de sus libros físicos y metafísicos, que yo personalmente no había recogido, sino que recibí ya seleccionadas por algunos hermanos. (Speculum naturale, prol. c. 10.)

El material recogido para una obra servía ocasionalmente para otras. Hacia 1265 Guillermo Peyraut utilizó para su De eruditione principum el material que había recogido Vicente.( Cf. W. BERGES, Op. cit., 311. La atribución a G. P. ha sido confirmada con nuevos argumentos por A. DONDAINE, Guillaume Peyraut Vie et Oeuvers. Archiv. Fratr. Praedic. 18 (1948) 161-236 (220-232).) Poco después, el autor desconocido de un Liber de informatione principum hizo lo mismo. (Cf. W. BERGES, Op. cit., 357.) Tenemos quizás otro ejemplo de uso vario o repetido de documentación recopilada por los hermanos. Sabemos que, desde 1236, se había instaurado en Saint - Jacques el estudio del árabe y del hebreo. L. Robles ha propuesto la idea de que una misma documentación sobre los escritos musulmanes y judíos pudo haber servido a Tomás de Aquino para la Contra Gentiles y a Raimundo Martí para su Pugio fidei. (L. ROBLES, En torno a una vieja polémica: el "Pugio fidei’ & Tomas de Aquino. Rev. Española de Teol 34 (1974) 321-350.)En Saint - Jacques se hacían copias, se esclarecían notas "ad utilitatem fratrum Ordinis nostri", dice fray Jacobin d’Asti, uno de los secretarios de Sto. Tomás. (Cf. A. DONDAINE, Op. cit. (n. 31), 201-202; P.-M. GILS, Les collations marginales dans l’autographe du comentaire de S. Thomas sur Isaie. Rev. Sciences phil. théol. 42 (19$8) 264-264.) El mismo Tomás formó su propia documentación. Las dos cartas dedicatorias de su Catena aurea lo dejan ver. Y, por una parte, el propio Tomás se valió más adelante de esta documentación: prueba de ello es la identificación de sus citas. Por otra parte, como él dice también en su dedicatoria al cardenal Hanibaldo, consiguió que le tradujeran textos de los Padres griegos para componer su Catena. Sabemos cómo Tomás, durante toda su vida, buscó nuevos textos, nuevas traducciones, y cómo urgió a sus hermanos para obtener esas traducciones. Pero tenemos también dos ejemplos de trabajo de documentación realizado bajo la dirección de Tomás y para su uso por uno o varios de sus ’socii’ que eran sus secretarios. En los dos casos encontramos esos vínculos de dependencia libremente crítica que Tomás mantuvo con la obra de su maestro Alberto. El primer caso es el manuscrito Vat. lat. 718: el P. A. Dondaine ha demostrado que en lo esencial es un ’corpus’ de los Parva naturalia de Alberto, copiado en Saint-Jacques antes del verano de 1259 por varios de los ’socii’- secretarios de Sto. Tomás.( A. DONDAINE, Op. cit. (a. 31), 2S-40, 185-198.) El segundo caso es la ordenación en fichas, para formar una tabla alfabética del texto de la Etica a Nicómaco, con ayuda de la Lectura Alberti in Ethica, que Tomás hizo componer para él en Saint-Jacques, en 1269-1270, cuando él mismo comenzaba la redacción de la II pars de la Summa. Este documento fue descubierto y editado por el P. René Antoine Gauthier con una precisión de análisis de calidad excepcional. (Sancti Thomas de Aquino Opera Omnia, XLVIII. Sententia Libri Politicorum. Tabula libri Ethicorum. Appendix: Saint Thomas et lEthiqued Nicomaque. Roma 1971.) El P. Gauthier ha demostrado también abundantemente lo que Tomás debe a la enseñanza y a los escritos de Alberto.( En el Prefacio latino de su edición de la Sententia libri Ethicorum de Sto. Tomáa (Opera, XLVIL Roma 1969) , el P. Gauthier dice que llego a contar 350 pasajes en que la influencia de Alberto es evidente (Op. cit.,p. 235).)

Volvamos a San Alberto. Sea cual fuere la fecha de los textos que hemos citado, hemos visto la relación constante de Alberto con sus ’socii’. Son los frailes con los que él formaba ’societas’, es decir, como Tomás explica en el Contra impugnantes, una comunidad religiosa de estudio y enseñanza. (Loc. cit. supra (n. 33). Hacia el final de este capitulo Tomas escribe: "ya que el colegio de un estudio general es una cierta sociedad..".) Comunidad religiosa dedicada a la alabanza de Dios por la celebración coral del Oficio: Alberto practicaba esto y habla bien de ello. (Sobre la oración pública y coral, Alberto escribe: "Éste es el oficio de la comunidad y de todo el cuerpo de la Iglesia que sirve a Dios con devoción, no oficio de los ministros en cuanto son ministros, por lo cual toda la congregación de los fieles puede ser coro y responder a los que presiden el canto en alabanza de Dios" (IV Sent. d. 24, a. 20 (Ed. Par., XXX, 56-57)). ) Comunidad estudiosa de investigación. Había en la Orden gente nostálgica del pasado, que criticaba las nuevas investigaciones relacionadas con el estudio de Aristóteles. De éstos había en el ’Studium’ de Colonia, en la época en que Tomás era discípulo de Alberto. (De aquí la protesta de éste en su ln epistolas B. Dionysii Areopagitae: "Aunque hay algunos ignorantes que de muchos modos quieren impugnar el uso de la filosofía, principalmente entre los Predicadores, donde nadie los contradice, blasfemando como brutos de cosas que ignoran" (Ed. Par., XIV, 910).) Y parece que siguieron aún después molestando a Alberto, lo cual dio pie a la protesta vehemente con que termina su comentario de la Política. Alberto se justifica primero, pues había cosas poco edificantes en el texto de Aristóteles: "Yo no digo nada por mí mismo en este libro, sino que expongo lo que allí se dice, aduciendo las razones y las causas. Como en todos los libros de la Física, nunca dije nada de mi cosecha sino que expuse lo más fielmente las opiniones de los Peripatéticos". Alberto tiene que defenderse porque hay perezosos enemigos de la investigación que envenenan la atmósfera en las comunidades: son como la bilis en el organismo, e impiden a los demás buscar la verdad en la dulzura apacible de la convivencia fraterna de los ’socii’ (societas):

Y digo esto porque algunos indolentes, dando pábulo al solaz de su indolencia, no buscan en los escritos sino lo que es digno de reproche; y como son torpes en su indolencia, para que no se les vea solos en su torpeza, buscan manchar a los elegidos. Ésos son los que asesinaron a Sócrates, arrojaron s Platón de Atenas y, maquinando contra Aristóteles, también lo obligaron a huir, como él mismo dice (...) ¡Allá ellos! Al compartir el estudio son como el hígado en el cuerpo: pues en todo cuerpo hay un humor bilioso que, al evaporarse amarga todo el organismo; así hay siempre en el estudio algunos hombres amargadísimos y biliosos, que a todos los demás contagian con esa amargura, y no les permiten buscar la verdad en la dulzura de la convivencia.( Ed. Par., VIII, 803-804.)

Aparte de la magnífica vehemencia de la protesta, podemos subrayar aquí algunas palabras grávidas de sentido en esta retahíla con la que Alberto expresa su propia alma: "communicatio studii", "in studio", "dulcedo societatis", "quaerere veritatem". "Communicatio" pertenece al vocabulario de la Política. Se trata de la vida común, de la comunicación de opiniones, de la cooperación, mediante las cuales, en cualquier asociación, se busca y se consigue juntos aquello para lo que uno se ha asociado: en este caso, la verdad, que no se da regalada, sino que se ha de buscar afanosamente. Los perezosos no lo hacen y, para justificar su indolencia, acusan a los que la buscan. Los ’socii’ de Alberto se cuentan entre estos últimos. En París, en Colonia, o en cualquier otra parte, tuvieron con Alberto la "communicatio studii". En esto consistía la alegría y la dulzura de una vida de trabajo. Alberto no rehuía el trabajo, pero le gustaba saborear la dulzura de la intimidad amada. Nos ha dejado testimonios de esta disposición de su alma a propósito de la Eucaristía.( En su De Eucharistia, después de haber discutido técnicamente algunas opiniones teológicas, escribe: "Dicho esto para asentar la verdad, como recreándome ahora en esta verdad digo que Cristo está contenido en las formas sacramentales... como en un aula de refección dulcísima.." (dist. III tr. 3, c. 2; Ed. Par., XXXVIII, 316). Un poco más adelante, habla del consuelo del Espíritu Santo y de la dulzuraa de gustar las cosas divinas" (dist. 4, c. 1, p. 332). Y esta otra anotación, finalmente, acerca de esa ’dulcedo’: el discípulo de Alberto, Tomás de Aquino, escribe que no se debe sobrecargar de observancias a los novicios¡ ’non oportet quod jejunent, sed magis in quadam dulcedine vivere, et amore" (ln Matthaeum, c. 9, no. 3).) Esta dulzura de la ’societas’, de una cooperación en la búsqueda intensa de la verdad, formaba parte de su humanismo cristiano y de su concepción de la misión propia de su Orden.

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